«Defectos»

17 de mayo

«Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios eliminase todos estos defectos de carácter.»

Sexto Paso

Después de hacer el Quinto Paso, muchos pasamos una temporada considerando «la naturaleza exacta de nuestras faltas» y el papel de éstas en convertirnos en lo que éramos. ¿Cómo sería nuestra vida sin, digamos, la arrogancia?

Sin duda la arrogancia nos había apartado de nuestros compañeros, impidiéndonos disfrutar y aprender de ellos. Pero la arrogancia también nos había resultado útil para apuntalar nuestro ego en presencia de una autoestima terriblemente baja. ¿Qué ventajas sacaríamos si nos quitaran de encima la arrogancia y con qué apoyo nos quedaríamos?

Sin arrogancia, estaríamos un paso más cerca de restablecer nuestro debido lugar entre los demás. Seríamos capaces, como semejantes, de valorar su compañía, sabiduría y sus retos. Nuestro apoyo y orientación provendrían, si así lo deseamos, del cuidado que nos brindaría nuestro Poder Superior; la «baja autoestima» dejaría de ser un problema.

De esta manera, examinamos uno a uno nuestros defectos de carácter y descubrimos que todos ellos eran «defectuosos»; después de todo, por eso se llaman defectos. ¿Y estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios eliminase todos ellos? ¡Sí!

  • Sólo por Hoy:
  • Examinaré minuciosamente todos mis defectos de carácter para descubrir si estoy dispuesto a dejar que el Dios que concibo los elimine.